



animal de escucha
Animal de escucha es la siguiente transformación de ese mismo cuerpo. Si en Camouflage intento desaparecer dentro del paisaje, aquí trato de reducirme hasta convertirme en un sistema de recepción. La figura humana queda cubierta por un traje de pelo gris y la pértiga prolonga el cuerpo como una extremidad que señala, se acerca y mantiene la distancia.
¿Qué ocurre cuando desaparece el objeto resonante? El resonador soy yo. Aquello que vibra y que hago vibrar regresa al cuerpo y resuena en él. Me convierto en una especie de blimp humano: un gran protector de viento, un animal técnico sin cables visibles. El pelo recibe el aire, amortigua su violencia y hace perceptible su movimiento. En el extremo de la pértiga, otro pequeño blimp repite la forma y produce una escucha dentro de otra escucha.
La pértiga no solo sostiene un micrófono. Dibuja líneas en el espacio y propone direcciones hacia las que mirar, escuchar o esperar una señal. Lo técnico y lo simbólico dejan de estar separados. El cuerpo ya no representa a un personaje: funciona provisionalmente como antena, membrana y superficie sensible.
Después de haber aparecido tantas veces en mis performances, surge una especie de vergüenza torera: el deseo irónico de hacerme desaparecer. Pero la desaparición nunca se completa. El calor obliga a retirar la capucha, la postura se descompone y caminar casi a ciegas por terrenos agrestes introduce el cansancio y el fracaso dentro de la imagen. La experiencia física interrumpe continuamente la ficción.
La figura parece una especie en extinción, una rara avis incorporada por un momento a la fauna local. El oso carnavalero chicharrero se transforma en un organismo de escucha: algo situado entre disfraz popular, animal, técnico de sonido y aparición incierta.
Pauline Oliveros proponía «escuchar el mundo como un campo de posibilidades». Animal de escucha parte de esa apertura, pero la lleva al cuerpo: no se trata solo de registrar el entorno, sino de dejar que el viento, los roces y las vibraciones modifiquen la postura y la acción. La pintura iniciada fuera del lienzo se expande ahora hacia aquello que también puede tocarse y oírse.